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viernes, 20 de abril de 2018

La hemocromatosis o hematocrosis


La hemocromatosis o hematocrosis es un exceso de hierro en el cuerpo. Como inicialmente no provoca síntomas especiales, muchas personas padecen la enfermedad sin saberlo. El diagnóstico y el tratamiento precoz son importantes porque pueden evitar complicaciones.

La hemocromatosis puede tener varias causas, por ello se distingue entre la hemocromatosis adquirida y la hemocromatosis hereditaria:

La hemocromatosis hereditaria (primaria) se debe a una alteración genética. La hemocromatosis hereditaria suele aparecer entre los 30 y 50 años, y afecta diez veces más a los hombres que a las mujeres. En las mujeres la hemocromatosis hereditaria suele aparecer después de la menopausia, es decir, tras terminar la menstruación.
La hemocromatosis adquirida (secundaria) puede surgir por las transfusiones de sangre y por condiciones médicas preexistentes, como hepatitis B o C, así como por el abuso del alcohol.
Si como resultado de una siderosis se acumula demasiado hierro en el cuerpo, aparecen en seguida síntomas generales como fatiga, debilidad general y malestar, que si no se trata puede tener consecuencias graves, por ejemplo:

Molestias en las articulaciones (artropatía)
Diabetes mellitus (diabetes)
Bazo hinchado
Cirrosis hepática (en el 90% de los casos) e incluso cáncer de hígado
Insuficiencia cardiaca
Arritmias cardíacas
Para cada tipo de hemocromatosis, ya sea hemocromatosis hereditaria o siderosis adquirida, el tratamiento tiene como objetivo eliminar el exceso de hierro en el cuerpo. Entonces se aplican sangrías, o medicamentos para favorecer la eliminación del hierro. Si se logra detectar la hemocromatosis a tiempo y se comienza el tratamiento adecuado, la esperanza de vida y la calidad de vida de los pacientes apenas se ven afectadas.


 
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